“Una catastrófica crisis de la deuda global está a punto de ocurrir”

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Los actuales niveles de la deuda global simplemente no son sostenibles, asegura el economista estadounidense James Rickards. El también abogado advierte que una crisis catastrófica, peor que la de 2008, está a punto de ocurrir.

Deuda insostenible

La deuda en realidad es sostenible si se utiliza para proyectos con rendimientos positivos —carreteras, puentes, telecomunicaciones, educación— y si la economía que la respalda crece más rápido que la deuda misma. Pero ninguna de esas condiciones aplica hoy en día, señala Rickards, autor del libro Currency Wars: The Making of the Next Global Crisis.

La deuda sirve solo para mantener el ritmo de los requisitos existentes en forma de beneficios, intereses y gastos discrecionales, explica en su artículo para Daily Reckoning.

Además, las economías desarrolladas están acumulando deuda más rápido de lo que crecen, por lo que la relación entre la deuda y el PIB se está moviendo a niveles donde una mayor deuda frena el crecimiento en lugar de ayudar.

“Una catastrófica crisis de la deuda global (peor que la de 2008) está a punto de ocurrir”, comenta Rickards.

Causas de la crisis

Según el economista, en una palabra, la causa está en las tasas. Las bajas tasas de interés facilitan que se alcancen niveles de deuda insostenibles, al menos a corto plazo. Pero con tanta deuda, incluso unos aumentos moderados de las tasas harán que los niveles de deuda y los déficits se disparen a medida que se busquen nuevos préstamos solo para cubrir el pago de intereses.

“El mundo está al borde de una crisis de deuda que no se había visto desde la década de 1930. Y no se tardará mucho en desencadenarla”, advierte el economista.

Caída del mercado de valores

Rickards vaticina también una fuerte caída del mercado de valores en los próximos días y semanas.

Últimamente, el comportamiento del mercado de valores se ha vuelto notablemente fácil de predecir, observa. Las existencias suben cuando la Reserva Federal recorta las tasas o indica que se avecinan recortes de tasas. También suben cuando hay buenas noticias en el frente de la guerra comercial entre EEUU y China. Y bajan cuando perece que estas negociaciones fracasan.

Las buenas noticias han superado las malas noticias, por lo que las acciones han tenido una tendencia al alza. “Uno no tiene que ser analista superestrella para entenderlo”, comenta el economista.

La clave, según Rickards, es comprender que los mercados están impulsados ​​por el comercio computarizado, no por los humanos. “Las computadoras son tontas y pueden tener en cuenta solo algunos factores a la vez, como las tasas y el comercio”, analiza.

Para el analista, el trabajo de las computadoras es fácil: solo escanean los titulares, evalúan los factores y realizan la llamada. Lo que no es tan fácil es entender a dónde van los mercados cuando estos factores ya no están en juego.

Las acciones están en un territorio de burbujas, basadas en ganancias débiles, y se han respaldado por las esperadas buenas noticias sobre el comercio.

Sin embargo, una vez que se agoten las noticias buenas, solo quedarán las malas. Y es justo lo que estamos viviendo ahora mismo, señala el autor. No quedará nada con qué impulsar los precios de las acciones.

“Eso hace que las acciones sean vulnerables a una fuerte caída a finales de año o principios de 2020. Las soluciones simples para los inversores incluyen efectivo, oro y bonos del Tesoro“, concluye Rickards.

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