Los niños de Sudán: desigualdad, pobreza y enfermedad

Compartir!

Lo niños de Sudán se enfrentan a una extrema pobreza. Más de la mitad no asisten a la escuela, el 90 % de las mujeres son obligadas a someterse a la mutilación genital femenina (MGF), el 12,4 % de las chicas se ven obligadas a casarse antes de los 15 años, y muchas de ellas trabajan como niñas soldadas. La mortalidad infantil es del 30 %. Alrededor de 2,4 millones de niños están desnutridos (Forbes, 2019). En general, los derechos de los niños en Sudán están amenazados.

Conflictos anteriores: divididos en dos guerras civiles

La situación en el país intensifica estas paupérrimas condiciones de vida. Sudán ha sufrido a causa de dos guerras civiles, de las cuales la última duró de 1983 a 2005, lo que afectó las generaciones actuales (Jewish World Watch, s.f.). La primera guerra civil empezó un año antes de la independencia y duró hasta 1976. La guerra implicaba al norte modernizado y árabe, y al norte subdesarrollado cristiano y animista, que peleaban por obtener representación en el gobierno y por su autonomía (Jewish World Watch, s.f.). Luego del golpe de 1969, cuando el grupo socialista y comunista bajo la dirección del coronel Yaafar al-Numeiry asumió el mando, se firmó un acuerdo de paz en 1972, garantizando semiautonomía al Sudán del Sur (Jewish World Watch, s.f.).

Sin embargo, en 1983, Numeiry abolió esa semiautonomía, estableciendo la sharia y la ley islámica en todo Sudán, lo que desfavoreció a Sudán del Sur. Como resultado, el Dr. John Garang de Mabior fundó el Ejército/Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLA/M) con el fin de luchar contra las políticas implementadas por Numeiry en Jartum, empezando así la segunda guerra civil (Jewish World Watch, s.f.).

En 1989, el coronel Omar al-Bashir lideró un golpe de estado y se autodeclaró presidente de Sudán en 1993. Durante este periodo, Bashir incrementó la influencia del islam en el gobierno e instauró políticas represivas. Asimismo, infligió ataques militares contra los civiles, poniendo al país en un estado de urgencia y la salud de los sudaneses por completo bajo ataque. (Jewish World Watch, s.f.).

En 2005, con el apoyo constante por parte de los gobiernos occidentales, como el gobierno de EE. UU., se firmó el Acuerdo de Paz General (APG) (BBC, 2019). El APG incluyó un apartado que permitía un referendo en el cual Sudán del Sur votarían sobre la secesión. En 2011m el 99 % de Sudán del Sur votó por la independencia del Norte (Jewish World Watch, s.f.).

Sin embargo, los conflictos persisten en la actualidad.

Conflicto actual: ¿cuál es la situación en el presente?

El conflicto involucra a Sudan del Norte y al expresidente Bashir. En respuesta a las duras políticas totalitarias de Bashir, los manifestantes se tomaron las calles para exigir un gobierno democrático (BBC, 2019).

.

El 18 de diciembre, iniciaron las protestas luego de que el gobierno de Bashir tomara medidas para prevenir el colapso económico con cortes en los alimentos y otros recursos. En cuanto a las políticas de Bashir, estas escalaron hasta el punto de exigir el derrocamiento del presidente Bashir. Por tanto, el 6 de abril, los manifestantes se tomaron la plaza al frente de los cuarteles militares. El 11 de abril, el ejército, y en particular el Consejo Militar Transitorio (CMT) tomó el cargo. Aunque al principio había un acuerdo de negociaciones entre el ejército y los manifestantes, este se frenó en cuanto las tensiones aumentaron (BBC, 2019).

La organización que unió a la mayoría de los manifestantes fue la Asociación de Profesionales Sudaneses (SPA). Gran parte de los manifestantes eran jóvenes, lo que demostró los efectos que las fuertes políticas de Sudán tienen sobre las generaciones más jóvenes en todo el Sudán del Norte. Al principio, los manifestantes y el CMT acordaron un largo periodo de transición de tres años hacia el gobierno civil, con un nuevo gobierno establecido para el final de dicho periodo. Sin embargo, el 3 de junio, el ejército lanzó un violento ataque contra los civiles que dejó 30 sudaneses. Luego, anunciaron que las elecciones se llevarían a cabo dentro de 9 meses y decidieron finalizar las negociaciones (BBC, 2019).

Como resultado de este ataque a la masa, los manifestantes decidieron hacer un llamado a la «desobediencia civil total». Los países occidentales y africanos generalmente han apoyado a los manifestantes, pero no han brindado mucha ayuda, pues se involucrarían así con la complicada relación de cada país con el Medio Oriente (BBC, 2019).

Desde el 3 de junio, más civiles han sido asesinados, lo que ha desatado protestas continuamente. Los manifestantes reconocieron a cada civil asesinado en las protestas como mártires y se han tomado las calles con carteles que representan sus rostros. Desde el 3 de junio, la agencia de noticias estatal anunció que murieron siete personas y 181 han resultado heridas. A pesar de esto, los manifestantes persisten. Como afirma la BBC (2019), «las protestas son una demostración masiva de resistencia por parte del movimiento por la democracia».

Las últimas manifestaciones tuvieron lugar el 13 de julio cuando los sudaneses salieron a las calles a fin de conmemorar a los manifestantes asesinados por el CMT a lo largo del conflicto. Los diálogos entre el consejo de gobierno militar y la oposición civil, que estaba planeada para el sábado, se aplazó hasta el domingo y no se ha dado indicio alguno de paz. Bajo este acuerdo, el ejército encabezaría un consejo soberano con el jefe de la junta, seguido por los civiles, que se harían cargo (The Guardian, 2019).

Silencio informativo: falta de cobertura

Durante todo este tiempo, el ejército y el gobierno también han llevado a cabo cierres de internet con un posible apagón de todas las comunicaciones de internet. Desde diciembre, se ha ordenado a las compañías de telecomunicaciones bloquear las redes sociales y detener el acceso pleno a internet. El 5 de junio, se interrumpió el internet, y el ejército empezó a desplegar la milicia yanyauid contra los manifestantes (Feldstein, 2019).

Como resultado, las personas en todo el mundo han reunido apoyo a los manifestantes de Sudán. Al cambiar su foto de perfil a azul, el color preferido de un manifestante asesinado, ha sido una manera de mostrar apoyo al mismo tiempo que se sensibiliza.

Aún hay una carencia de cobertura mediática de los manifestantes de Sudán. La situación de los niños durante estos conflictos es particularmente peligrosa. Es nuestra responsabilidad, en tanto ONG que trabaja para proteger los derechos de los niños y como luchadores por los derechos universales del hombre, sensibilizar respecto a la situación para obtener más apoyo.

Una situación que pone en peligro a los niños

En una declaración, la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, explica con perfecta precisión por qué y de qué manera la situación en Sudán es particularmente peligrosa para los niños. Fore informa que 19 niños han sido asesinados en Sudán y 49 han sido heridos desde el 3 de junio. Además, los niños son detenidos, abusados sexualmente y estimulados a unirse al conflicto. Las instalaciones que protegen sus derechos, sus colegios y los hospitales, han sido saqueados y allanados. Los padres temen por la salud de sus hijos en los espacios públicos. En general, a los niños se les ha reducido el acceso a los alimentos y al agua, poniendo su salud en riesgo. En términos generales, Fore concluye que «los niños en todo Sudán ya están cargando con la peor parte de décadas de conflicto, el subdesarrollo crónico y la mala gobernanza. La violencia actual empeorando aún más una situación que ya es crítica» (Fore, 2019).

¿Qué se debe hacer?

El embajador británico en Sudán, Irfan Siddiq, enfatizó que es necesario un acuerdo político y confía plenamente en la evidencia de la muerte de los 19 niños como un impulso para acabar con la violencia actual (Miller, 2019).

La consecuencia de la lucha que se lleva a cabo por los niños ha recibido una cobertura muy baja. Únicamente The Independent y Forbes han escrito al respecto. Forbes ha sido increíblemente integral en su declaración sobre las acciones de UNICEF, y demostrativo en cuanto a la financiación y las donaciones que se realizan. En sus medidas, UNICEF aborda la desnutrición, la violencia basada en el género y la desigualdad, problemas de desplazamientos y de migración, falta de buena salud, agua insalubre y carencia de recursos educativos a través de programas, consejerías y apoyo emocional, entre otros. Con las donaciones de los colaboradores de UNICEF, se ha logrado ayudar a una cantidad considerable de sudaneses (Hart, 2019).

Aunque UNICEF ha estado enviado ayuda y proporcionando apoyo, como «vacunas, agua potable, tratamiento para la desnutrición aguda grave y ayuda psicosocial», los niños de Sudán necesitarán mucho más, considerando las condiciones previas del país (Fore, 2019).

Por supuesto, la situación para los niños depende de la situación política actual de Sudán, y la situación pasada no se arreglará antes de que esta última mejore. En cuanto se calmen las tensiones políticas y Sudán encuentre más maneras de ayudar a restaurar las instalaciones educativas y los derechos de los niños, será necesario sensibilizar sobre la enseñanza positiva,  incluyendo la consejería y el apoyo emocional, tal como lo enfatiza Humanium en sus metas y objetivos principales al tiempo que trabaja por los niños. Como se demostró, Sudán ha sido golpeado con varios levantamientos violentos y guerras, que han afectado indiscutiblemente a las generaciones de niños que están creciendo. Su salud mental puede ser perturbada, al igual que su salud física, por lo que es menester crear conciencia con el fin de obtener apoyo para un mejor enfoque psicosocial para trabajar con los niños.

Las ONG como Humanium deberían hacer hincapié en pronunciarse respecto a esta cuestión y proponer nuevas formas de intentar restaurar una mejor educación y salud entre los ciudadanos de Sudán.

Escrito por Leah Benque

Traducido por Felipe Chavez

Compartir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.