No Echéis Margaritas a los Cerdos II

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Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal.

José Ingenieros.

Cuando pierdo la razón, escucho a Mozart, Beethoven, o miro una pintura, el arte me calma, la música solivianta mis pensamientos, la poesía hecha música me transporta lejos, lejos de la mediocridad mundana y existencialista. Lejos de la vanidad del mediocre en el poder, del mediocre juez, del ignorante con un poco de poder que amedrenta, castiga u oprime.

En la era de la globalización, todo está en todas partes, la mediocridad esta globalizada, las exigencias son mínimas, los descalabros y la falta de respeto inundan el horizonte.  La política, mediocre política y politólogos que se matan y oprimen por un sillón, un sillón que les dará bienestar por el tiempo que puedan permanecer en él.

Hay una gran reserva en la juventud, yo creo en la juventud, pero como aislarlos de este entorno sin miramientos y llenos de obsecuentes,  como aislar a los jóvenes de la artrosis cerebral de los docentes, de la mentira política permanente, como educar a los jóvenes cuando a su alrededor se hunde el piso en miserias, en antagonismos y luchas por el poder individual.

Vivimos en una sociedad mentirosa, donde todo es fábula, todo es innoble generado por las  torpes lacras que afean a los caracteres vulgares. Todo rebalsa de envidia, la envidia rebaja ya que es manifestada por gente subalterna.

Imagínense un envidioso con poder, más allá de su mediocridad es una persona dañina, es un estigma psicológico que humilla al inferior.

Yo creo y yo destruyo, así viaja la cultura sin rumbo y sin sentido, dominada por la incapacidad de los mediocres, la cultura muere bajo ese régimen.

No hay nada más irrelevante que un pueblo sin cultura, sin educación y esto es un factor común en una sociedad sin horizontes como la nuestra, la cultura es el gran invitado ausente en este banquete, pero de eso no se habla, de eso no se entiende, de eso no se atreve la gente a reclamar, la cultura deja a los pueblos vacíos de raíces, la mediocridad aflora por todos lados mientras la sociedad se hunde en el pozo conformista de la existencia.

Corruptos y más corruptos, mediocres con poder, mediocres que destruyen obras para así alzar la gloria de escribir la obra de nuevo.

Los valores, ¿de que valores me hablan?  Existen los valores en esta sociedad?

El Hombre es la insuficiencia viviente, el hombre necesita saber, percibe desesperadamente que ignora. Esto es lo que conviene analizar. ¿Por qué al hombre le duele su ignorancia, como podía dolerle un miembro que nunca hubiera tenido?

Aristóteles

Este último planteo de Aristóteles deja abierta la puerta para un debate necesario, simplificamos esta moraleja.

Un ingeniero estudia siete años para poder ejercer, un médico tal vez cinco o doce, un arquitecto tal vez seis, un político solo se postula.

El político no rinde, no aprueba, un político solo miente y endulza los oídos de quienes están dispuestos a escuchar mentiras, mentiras de promesas que nunca llegaran, pero el mediocre se aferra a esas palabras, y el político especula con la poca memoria de la gente en general, la vorágine hace que el mediocre olvide, porque esta distraído viendo la mierda televisiva cómplice del engaño.

Todo político exitoso solo tiene que saber mentir, este rebaño carece de lana para poder reaccionar.

La ciencia política es la más enaltecedora de todas las ciencias, porque el político tiene en sus manos el destino de la sociedad.

Sócrates

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