MBS: el “príncipe moderno” se convirtió en el terror de Arabia Saudita

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El anuncio saudita de la muerte “por error” del periodista opositor Jamal Khashoggi busca proteger a príncipe heredero, Mohammed bin Salman.

Arabia Saudita reconoció este fin de semana, tras dos semanas negándolo, de que el periodista opositor Jamal Khashoggi murió en su consulado en Estambul, un gesto político que podría significar un desvío la responsabilidad del poderoso príncipe heredero, cuya posición por el momento parece intocable, según los expertos internacionales.

El país, dirigido con mano de hierro por la Casa Al-Saud, destituyó a dos consejeros cercanos al príncipe Mohammed bin Salmán -apodado “MSB”- y a tres funcionarios de inteligencia, y arrestó a 18 sospechosos sauditas, en un movimiento que algunos analistas consideran una forma de buscar un “chivo expiatorio” para apaciguar la indignación mundial por la muerte del periodista.

Hasta ahora, el gobierno de Riad había rechazado las acusaciones de las autoridades turcas según las cuales Khashoggi fue asesinado por agentes sauditas que desmembraron su cuerpo. Por eso, el anuncio de su muerte en una “pelea” en el interior del consulado en Estambul, sin que se revele el paradero de su cuerpo, fue recibido con escepticismo en muchos lugares de mundo, entre ellos los líderes de EE.UU. y Turquía. “Este es el mayor problema de Arabia Saudita”, dijo Michael Stephens, experto en Medio Oriente en el Royal United Services Institute. Las inconsistencias de sus declaraciones “debilitan totalmente su posición”.

¿Desplazado de la línea sucesoria?

Khashoggi Case Could Unravel Saudi Crown Prince’s Project

Además de la crisis de credibilidad, el caso Khashoggi generó especulaciones sobre la posibilidad de que Mohammed (también conocido como “MBS” por las siglas de su nombre), sea desplazado de la línea sucesoria al trono. Pero, según analistas, este peligro parece haber disminuido.

MBS amasó un nivel de poder desconocido hasta ahora, tras deshacerse de sus potenciales rivales: a finales de 2017 ordenó una “purga” en todos los estratos del gobierno que terminó con decenas de funcionarios y empresarios encarcelados, incluidos sus propios familiares.

Solo el rey, de 82 años, tiene la autoridad de cambiar la línea de sucesión, como lo hizo cuando designó a su hijo príncipe heredero, sin esperar un consenso real previo. Sin embargo, cualquier desafío directo a la sucesión del príncipe Mohammed “podría desestabilizar al reino como un todo”, dijo Cinzia Bianco, analista del centro Gulf State Analytics.

Lejos de eso, el monarca publicó un decreto real este sábado para formar un comité ministerial presidido por el príncipe, “para reestructurar” los servicios de inteligencia. “A pesar de la especulación de que la crisis se traduciría en el fin de Mohammed, los últimos acontecimientos demuestran que el rey todavía cree que la línea de sucesión actual es viable”, según la consultora Eurasia Group. Apoyos y sanciones internacionales

principe mohammed salman

El viejo rey Salman ordenó la destitución de dos figuras muy cercanas al príncipe heredero: un alto responsable de sus servicios de inteligencia, Ahmad al-Asiri, y un importante consejero de la corte real, Saud al-Qahtani. “La decisión de sacar a miembros del círculo más cercano del príncipe Mohamed bin Salmán busca demostrar una rendición de cuentas real en el proceso y distanciar al príncipe heredero del asesinato”, dijo Eurasia Group.

Pero los movimientos de este sábado aún tienen que detener el aluvión de condenas internacionales contra MBS, cuya imagen de reformista modernizador se ve opacada por su mano dura con la oposición. “Despedir a Saud al Qahtani y Ahmad al Asiri significa ir lo más cerca posible de Mohamed bin Salmán”, explicó Kristian Ulrichsen, analista en la universidad de Rice, en Estados Unidos. “Será interesante ver si estas medidas son suficientes”, señaló.

El presidente estadounidense, Donald Trump, parece haber dado su apoyo al príncipe, al considerar la explicación de este sábado como un “importante primer paso”. Sin embargo, para el influyente “New York Times”, el equipo de sicarios que torturó y mató a Khashoggi estaría liderado por un agente saudita identificado por Turquía como un compañero frecuente del príncipe Mohammed.

“La destitución de dos altos funcionarios, un consejero muy poderoso y cercano consejero de MBS y vicepresidente de inteligencia […] no puede considerarse un intento de disimulación”, escribió Ali Shihabi, director del grupo Arabia Foundation, considerado como cercano a la monarquía saudita, en Twitter. Pero el propio Shihabi contradijo el discurso saudita al decir: “Khashoggi murió estrangulado durante un altercado físico, no como resultado de una pelea a puñetazos”.

Declarado heredero en 2017, Mohammed es el primer príncipe saudita de la tercera generación de la Casa Al-Saud que es promovido al rango de heredero. El príncipe puso entonces su empeño en reunir el apoyo mundial para reformar la dependencia económica que tiene el país del petróleo Pero ahora la monarquía se enfrenta a posibles sanciones internacionales por el asesinato, mientras Arabia Saudita amenaza con tomar represalias contra cualquier acción punitiva.

“Ahora el tema es cómo los gobiernos occidentales coordinarán una respuesta y hasta dónde quieren hacer crecer esto de forma coordinada”, dijo Michael Stephens, investigador especialista en Medio Oriente en el Real Instituto de Servicios Unidos para Estudios de Defensa y Seguridad de Londres. “¿Se considerarán suficientes las sanciones financieras en cuanto a enviar un mensaje a Arabia Saudí de que esto no volverá a suceder nunca?”, preguntó Stephens. “Algunos sienten que es insuficiente, mientras que otros, como los estadounidenses, podrían sentir que es demasiado”. Un príncipe con mano de hierro

principe mohammed salman

En un corto lapso, el hijo del rey Salmán desarrolló vínculos muy estrechos con la Casa Blanca de Donald Trump, especialmente con el yerno y consejero del presidente, Jared Kushner. Mientras, se presenta ante el resto del mundo como un reformista gracias a una serie de medidas como el fin de la prohibición a que las mujeres conduzcan o participen en la política, la reducción de los poderes de la policía religiosa y la reapertura de los cines.

Todo ello forma parte del programa de reformas económicas y sociales “Vision 2030” de Mohammed, para preparar al país para una era pospetróleo. Sin embargo, muchas organizaciones critican la represión de los disidentes políticos. En septiembre de 2017, en la época en que Khashoggi decidió exiliarse en Estados Unidos, Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) informaron sobre la detención de decenas de escritores, periodistas, activistas y líderes religiosos.

El heredero dijo que buscaba “un país de islam moderado” y “tolerante”, y presionó para contener la influencia de los clérigos de línea dura y los jeques más destacados que promueven la intransigente versión del Islam del reino, con decenas de detenciones de figuras religiosas conservadoras.

“En el fondo, es un líder tribal pasado de moda”, dijo Khashoggi a la revista “Newsweek” a principios de este año, en una conversación que no se publicó hasta la confirmación de su muerte este sábado. “Quiere disfrutar de los beneficios de la modernidad del primer mundo, pero al mismo tiempo quiere gobernar como su abuelo”, añadió. El príncipe “cree mucho en sí mismo”, dijo Khashoggi a Newsweek. “No comprueba. No tiene buenos consejeros y se está acercando a ‘una Arabia Saudita según Mohammed bin Salman'”. Estas declaraciones no gustaron mucho al príncipe. Fuente: Perfil

D.S. (AFP/AP/DPA)

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