La Sociedad sin Sentido parte dos

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Mis padres desde chico me educaron a respetar a los mayores, de hecho era obligación viajando en el colectivo dar el asiento, a cualquier mujer, anciano a discapacitado.

Me acuerdo la tortura que era viajar en el cole, mi madre casi nos obligaba a realizar todo tipo de estudios pos escuela, danzas, guitarra, inglés, natación, etc, etc, etc, dado que vivíamos en Guadalupe y todos las actividades estaban en el centro, éramos viajeros casi compulsivos todos los días.

El problema no era ir, era volver!! Con un bondi abarrotado de empleados de comercio y consumidores, era tortuoso dar el asiento, de hecho era tortuoso ir en el cole, con mi guitarra, mi bombo o mi bolso de baile con mis botas gauchas, Dios, pero dábamos el asiento.

Hace unos días mi hijo más pequeño me pide dar una vuelta en el cole en santa fe, cosa muy novedosa para él, ya que nunca lo hace, bueno ahí vamos dije, sentémonos atrás, dije,  bueno el viaje iba bien hasta que llegamos al centro, todo el mundo abordando el cole, ok dije, mujeres paradas, oh, me acordé de la igualdad de género, dije ya no soy un pibe, estoy más tirando para la tercera edad, no voy a dar el asiento, ellas son igual que yo en definitiva….

Ayer en una reunión con el ministerio de la producción e innovación y cultura de la provincia de santa fe, al final casi, después de plantearse un montón de cosas por casi tres horas, una mujer saco el tema de la discriminación y pidió a la secretaria de cultura que en este medio machista las oportunidades sean iguales. Mierda dije, lo pensé varias veces y chan, acá no se discrimina, el trabajo se contrata por capacidad, a lo que volaron, imagínense todo tipo de cosas, la verdad es así, como director he contratado guionista mujeres y hombres, productores hombres y mujeres en la mayoría de las veces, dije esto viene muy para el orto y me retiré de la reunión, a donde conducen este tipo de actitudes?

Sigamos con algunas palabras de Jordan Peterson:

Hay una crisis de la masculinidad. La “tóxica masculinidad”, dicen las feministas. Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante. Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falo céntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres. Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos.

Esta competencia que se confunde muchas veces con poder está llevando a la sociedad a un cambio realmente ingrato, a un cambio donde el diálogo se cambia por enfrentamiento, un diálogo que se confunde en su lenguaje, un diálogo que enoja, enfrenta y separa, es algo terrible y lamentable.

Hay una realidad preocupante respecto a la igualdad, hemos visto en varias marchas de mujeres con demasiada violencia acumulada, digo esto por las sucesivas pintadas que se hicieron, manifestaciones de mujeres desnudas agraviando a otras personas que tienen ideas diferentes, religiones diferentes, pensamientos diferentes, agresiones verbales y físicas por todos lados, pero lo más indignante es la pérdida del respeto por el otro.

La igualdad no da derecho a agredir, la igualdad no da derecho a romper, la igualdad no da impunidad, cuando mi hijo fue agredido junto a su novia por una feminazi como el la llamó, esta persona no dejó más que nada entrever su inmoralidad y su ignorancia.

En España más del ochenta y dos   por ciento de las denuncias por violencia de género son desestimadas, pero cerca de tres mil suicidios de hombres se producen por las consecuencias de estas falsas denuncias en la mayoría de los casos.

Realmente no soporto esta lucha que solo desgasta, que no soluciona nada, que solo enfrenta, si vamos a apostar a la igualdad, bueno entonces que sea igualitaria, que se comparta todo, que no haya privilegios, que todos seamos iguales en todo ante la ley. Si mi novia me putea, me agrede, me golpea, que me tomen la denuncia como si fuera al revés bajo el estricto tratamiento igualitario.

Que hago con lo que  me enseñaron mis viejos, lo sepulto?, que hay con lo que le digo a mis hijos, que hago ahora con todo eso?

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0 comentarios sobre “La Sociedad sin Sentido parte dos

  • el noviembre 16, 2018 a las 6:52 pm
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