Divide y Reinarás

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Para Aristóteles el objeto de la vida era la felicidad, es decir, la actividad del espíritu que se auxilia de los medios interiores y exteriores para conseguir la satisfacción deseada. La cultura del espíritu suministra los medios interiores, y las relaciones sociales de un pueblo bien organizado constituyen los medios exteriores. Aristóteles dice que solo los hombres verdaderamente libres y perfectos pueden alcanzar este objeto, pero también reconoce que como nadie nace libre y perfecto, el hombre debe suplir con la educación lo que le falta; ya que la educación puede transformar a los hombres imperfectos en ciudadanos cumplidos.

Considera también que el desarrollo del cuerpo precede al del alma, así que determina que se ocupe a los niños en ejercicios gimnásticos de acuerdo al desarrollo de sus fuerzas físicas y que no se le imponga durante los primeros cinco años ningún trabajo intelectual que exija grandes demostraciones de conocimiento. Aristóteles supone que la inteligencia y la razón se desarrollan más tarde que las demás facultades del alma, fundándose en la pronta manifestación de los sentimientos y las pasiones en la infancia. Por esta razón divide en dos partes a la educación: educación moral, la cual tiende a formar hábitos en el discípulo, y la educación intelectual, que se forma por la instrucción, por lo cual debe habituarse a los niños desde pequeños realizar continuamente acciones en beneficio de la educación. Para desarrollar la las facultades intelectuales propone el estudio de la gramática, el de las matemáticas, que habitúa a operaciones abstractas, el de la retórica que hace referencia al arte de persuadir o conmover mediante el lenguaje verbal o escrito y el de la dialéctica la cual Aristóteles nombro como la búsqueda de la base filosófica de la ciencia, aunque también utiliza este término como sinónimo de ciencia de la lógica. El estudio de la política lo reserva para la edad adulta.

Qué dilema, la educación en nuestro país, que desafortunados somos, que pecados hemos cometido que hace décadas hace a los  comienzos de las actividades educativas las vedette de esta parte del año. Desde que tengo uso de razón, me cuesta recordar que los docentes no hayan estado en paros o movilizaciones, como se puede garantizar el crecimiento social de un país cuando no está garantizada la educación de sus ciudadanos. No tengo que agregar mucho, ya  Aristóteles dio hace miles de años las bases que nuestros políticos ignoran consecuentemente con la manipulación que quieren ejercer sobre la población. Es de idiotas aceptar toda esta mierda y el desmanejo que sistemáticamente utilizan.

La ignorancia es la razón fundamental del oportunismo, la dominación y la división. “divide y conquista”, versión que se le atribuye al emperador romano Julio César, aunque en ninguno de sus escritos de la historia y el Derecho Romano se cita, siendo más bien reconocida la máxima política “divide y reinaras” de Nicolás Maquiavelo, inscrita en su libro “El Príncipe”, donde sugiere que la mejor forma de obtener y mantenerse en el poder es sembrando la intriga entre quienes gobiernan para lograr su separación, en este caso sale a relucir el cinismo como actitud indispensable en las labores del gobierno para aplicar la “receta maquiavélica” entre todos los ciudadanos.

Lo cierto es que este lunes las clases no comienzan y seguramente escucharemos la voz sindical de que la lucha continúa.

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